El RECUCYM BAZU no pudo tomarse la revancha del partido de ida y cayó en La Paz ante el Lujisa Guadalajara Basket en un derbi intenso, cargado de tensión y emoción hasta los minutos finales. El conjunto capitalino volvió a demostrar su solidez, mientras que los azudenses ofrecieron su mejor versión en la segunda parte, aunque sin lograr culminar la remontada.

El inicio no fue el deseado para los locales. El primer cuarto estuvo marcado por los errores ofensivos: lanzamientos fallados, pérdidas de balón y cierta desorganización en el juego estático. Ese desacierto permitió a Lujisa mandar en el marcador y cerrar el periodo con un 11-17 que reflejaba mejor su mayor claridad de ideas.
En el segundo cuarto, el BAZU dio un paso adelante. El equipo ajustó en defensa, subió la intensidad y empezó a competir de tú a tú, aunque el acierto exterior siguió sin ser brillante. Aun así, el esfuerzo permitió recortar ligeramente la diferencia y llegar al descanso únicamente siete puntos abajo, manteniendo el partido totalmente abierto.
El verdadero punto de inflexión llegó tras el paso por vestuarios. En el tercer cuarto, RECUCYM BAZU firmó sus mejores minutos del encuentro: varias canastas consecutivas, buenas defensas que se transformaron en contraataques y un pabellón encendido metieron de lleno al equipo en el duelo. Los azudenses llegaron a ponerse uno arriba, culminando una remontada que reflejaba la energía y la fe del grupo.
Sin embargo, tras un tiempo muerto solicitado por el banquillo visitante, el partido cambió de nuevo de tendencia. Unos cuantos fallos en bandejas aparentemente sencillas y alguna mala decisión en momentos clave dieron aire a Lujisa, que respondió con un parcial contundente para volver a abrir una renta cercana a los diez puntos. Desde ese momento, y pese a los intentos por volver a engancharse al marcador, el BAZU ya no consiguió recortar de manera significativa.
Los minutos finales estuvieron marcados también por la tensión. Varias técnicas señaladas por protestar a los árbitros incrementaron la frustración en la pista y en la grada, calentando un final de partido que ya venía cargado de emociones y dejando la sensación de que el foco se había desviado por momentos de lo puramente deportivo.
En el plano positivo, el equipo mostró carácter tras el descanso y fue capaz de cambiar la dinámica del encuentro ante un rival de muchísimo nivel. En el apartado individual, destacaron Manuel Oillataguerre, Jamie Munro y Luke Moyer, todos ellos en dobles dígitos de anotación y asumiendo responsabilidades ofensivas en los momentos clave.
Derrota dolorosa por el contexto y el rival, pero también un partido del que extraer lecciones y al que agarrarse por la reacción mostrada en la segunda parte. Ahora toca enfriar cabezas, corregir errores y pensar en los próximos compromisos.




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