Duele perder, pero no todas las derrotas pesan igual. La de este sábado en el Polideportivo La Paz ante Uros de Rivas, en la jornada 23 del grupo BB de Tercera FEB, pese al 51-74 final, dejó la sensación de que el RECUCYM BAZU compitió, peleó y sostuvo el pulso durante muchos minutos ante un rival superior en calidad, físico y rotación. Los azudenses salieron con intensidad, con orgullo y con una actitud defensiva muy seria durante buena parte del encuentro, incomodando al conjunto madrileño y demostrando que en casa nadie regala nada.

Hasta el descanso, el partido transcurrió por cauces de igualdad relativa. Ambos cuartos fueron competidos, aunque Uros de Rivas mostró más acierto en los momentos clave y se marchó al vestuario con ventaja (28-37). El segundo cuarto, en el que el BAZU se quedó en solo 9 puntos, resultó especialmente penalizador y dejó a los locales obligados a remar a contracorriente en la segunda mitad.
Tras el paso por vestuarios, el equipo azudense salió decidido a cambiar la dinámica. El BAZU encontró energía para apretar el marcador y llegó a colocarse a solo cuatro puntos (40-44), metiendo de nuevo al público en el partido y obligando al rival a seguir apretando. Hubo incluso tiros para acercarse todavía más, pero el desacierto en esas acciones y el acierto posterior de Uros acabaron devolviendo la renta a los visitantes.
A partir de ahí, el duelo se fue inclinando progresivamente hacia el lado madrileño. Un tramo de desconexión defensiva y varios errores en ataque permitieron a Uros abrir brecha hasta firmar un parcial de 11-30 en los minutos finales, lo que terminó por romper el encuentro. El resultado final, 51-74, fue abultado, pero no reflejó del todo la resistencia mostrada por el BAZU durante gran parte del choque.
Más allá de la derrota, el equipo dejó una imagen de compromiso y trabajo, compitiendo de tú a tú durante muchos minutos ante uno de los conjuntos más sólidos de la categoría. Manuel Oillataguerre y Jamie Munro fueron los dos jugadores azudenses que alcanzaron los dobles dígitos de anotación, sosteniendo buena parte del caudal ofensivo local en un partido de enorme exigencia.




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